La Corte Suprema de Estados Unidos dio un giro a la política comercial de Donald Trump al declarar ilegales los fundamentos de sus aranceles globales.

    El fallo, liderado por el juez John Roberts, determina que el presidente excedió sus facultades al imponer gravámenes que competen exclusivamente al Congreso, invalidando así las tarifas aplicadas bajo argumentos de seguridad nacional y lucha contra el narcotráfico.

    De esa manera, según la sentencia, el poder de «tocar los bolsillos del pueblo» mediante impuestos es una función legislativa que no puede ser delegada al Ejecutivo sin una autorización explícita. Pese a este revés judicial, el mandatario respondió de inmediato anunciando un nuevo arancel global del 10% amparado en la Sección 122 de la Ley de Comercio.

    «Tengo permitido cortar todo comercio o negocio con un mismo país. En otras palabras, puedo destruir el comercio. Puedo destruir el país. Incluso puedo imponer un embargo que destruya a un país extranjero. Puedo embargar. Puedo hacer todo lo que quiera, pero no puedo cobrar ni un dólar», sostuvo.

    Trump defendió su estrategia asegurando que los aranceles son la mejor herramienta para proteger al trabajador estadounidense y que ya han generado ingresos superiores a los 600.000 millones de dólares. Con esta nueva maniobra, la Casa Blanca busca mantener su política proteccionista frente a lo que considera prácticas desleales, mientras el sistema judicial intenta restablecer el equilibrio de poderes en el país.

Fuente: RT

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