Las autoridades de Filipinas han confirmado que 29 personas han muerto tras el hundimiento de un ferri en el sur del país. El accidente ocurrió el lunes mientras la embarcación se dirigía a la isla de Jolo, en la conflictiva región de Mindanao. La Guardia Costera reportó la recuperación de 11 cuerpos más en las últimas horas, sumándose a las 18 víctimas iniciales. Los equipos de rescate siguen en la zona en busca de desaparecidos.

El naufragio tuvo lugar cerca de la isla Baluk-Baluk, en la provincia de Basilán, mientras el ferri zarpaba desde Zamboanga con aproximadamente 350 personas a bordo. Aún no se ha confirmado el número exacto de pasajeros. La empresa operadora enfrenta una investigación por parte de las autoridades navales, que han ordenado la paralización de su flota para verificar las condiciones de seguridad de las demás embarcaciones.

Los esfuerzos de rescate incluyen el trabajo de buzos y drones especializados, aunque el pecio se encuentra a unos 76 metros de profundidad, lo que complica la recuperación de cuerpos. Pescadores locales y familiares de las víctimas también han colaborado en la búsqueda. Si bien las causas exactas del naufragio están bajo investigación, se sospecha que podrían estar relacionadas con fallas técnicas o sobrecarga.

Este trágico accidente resalta una vez más los problemas de seguridad en el transporte marítimo de Filipinas, donde los incidentes en el mar son frecuentes debido a la falta de regulación y el mal estado de algunas embarcaciones. La tragedia reabre el debate sobre la urgente necesidad de mejorar las condiciones de seguridad para evitar más tragedias.

Fuente: Medios Internacionales

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