En una maniobra de último minuto, el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes canceló abruptamente el debate y votación de una resolución destinada a frenar las operaciones militares contra Irán. La falta de quórum en las filas oficialistas encendió las alarmas ante la inminente posibilidad de sufrir una derrota legislativa que habría golpeado directamente la estrategia de la administración de Donald Trump.
Según proyecciones de la agencia Bloomberg, el repliegue estratégico se produce tras el empate técnico registrado la semana pasada en una moción similar, lo que evidenció la fragilidad de las fuerzas en el Capitolio para contener las facultades bélicas de la Casa Blanca en el Medio Oriente.
Fricción por el control de la agenda legislativa
El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara, el republicano Mike Rogers, admitió que el proyecto debió ser retirado del orden del día debido estrictamente al ausentismo de sus copartidarios. Sin embargo, la oposición demócrata no tardó en adjudicarse una victoria política; el congresista Gregory Meeks aseguró que la retirada fue un acto de debilidad: «Retiraron el proyecto porque nosotros teníamos los votos para ganar», afirmó.
Fuentes parlamentarias confirmaron que la resolución será congelada temporalmente y se someterá a votación una vez que la Cámara reanude sus funciones tras el receso de una semana por el Día de los Caídos (Memorial Day).
Escalada de tensión en Teherán
Esta parálisis política en Washington ocurre en un contexto geopolítico de alta volatilidad. Mientras el Congreso posterga la definición de los límites legales a la guerra, el presidente Donald Trump ha intensificado su retórica bélica, amenazando con lanzar una nueva oleada de ofensivas estratégicas si el Gobierno de Irán no cede ante las demandas y condiciones exigidas por la Casa Blanca.
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