La península de Kamchatka, en el extremo oriente de Rusia, se vio sacudida este jueves por un fuerte terremoto de magnitud 6,4 a unos 128 kilómetros de la ciudad de Petropávlovsk-Kamchatski y a una profundidad de 59 kilómetros.
Afortunadamente, pese al susto inicial, las autoridades no han reportado heridos ni daños en las infraestructuras de la zona, sin embargo este temblor sorprende a la región en medio de un clima extremo que ha batido récords. Durante el último mes, las precipitaciones han superado el 300% de lo normal, y en lo que va de enero ya se ha sumado un 149% más de nieve.
Se trata de la nevada más intensa en los últimos treinta años, un fenómeno que ha paralizado por completo la vida cotidiana de los habitantes ya que la nieve acumulada es tan alta que las personas pueden tocar los semáforos con la mano. En este escenario, el sismo se suma a una lista de dificultades para una población que lucha por sacar sus vehículos y despejar sus accesos tras el temporal histórico.
Fuente: Internacionales
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