Un hombre de 60 años ingresó a un hospital en Estados Unidos tras consumir durante tres meses bromuro de sodio como sustituto de la sal común, después de seguir indicaciones obtenidas en conversaciones con el chatbot ChatGPT, según un informe médico publicado esta semana.
Según medio internacionales, el paciente presentó síntomas psiquiátricos agudos: experimentó paranoia creciente y alucinaciones auditivas y visuales durante las primeras 24 horas. Médicos lo trasladaron a la unidad psiquiátrica y, una vez estabilizado, contó que semanas antes había reemplazado el cloruro de sodio por sales de bromo para evitar los supuestos riesgos de la sal.
Los análisis mostraron niveles extremadamente elevados de bromuro en sangre: 1.700 mg/L, cuando el rango de referencia es de 0,9 a 7,3 mg/L —aproximadamente 3.000 veces superior al valor promedio. Antes de la hospitalización, el hombre sufrió fatiga, insomnio y problemas de coordinación. Tras tres semanas de tratamiento, recuperó su estado físico y mental y recibió el alta.
Especialistas advierten que las sales de bromo no sirven para el consumo humano y que se usan en productos industriales como pesticidas y limpiadores. Este caso destaca dos riesgos importantes: el peligro de ingerir sustancias químicas no destinadas al consumo y la confianza excesiva en respuestas de ChatGPT sin verificar con profesionales de la salud.
El incidente ocurre en un contexto de creciente interacción entre personas y chatbots: aunque la IA puede ofrecer apoyo y compañía, expertos recomiendan contrastar sus respuestas con fuentes médicas y profesionales, especialmente en temas de salud.
Fuente: RT
360°/PG/OBP



