El Senado de los Estados Unidos aprobó este jueves una resolución que busca limitar el poder del presidente Donald Trump para ordenar nuevas operaciones militares en territorio venezolano. Con una votación de 52 votos a favor y 47 en contra, la Cámara Alta determinó que cualquier acción bélica futura deberá contar, de manera obligatoria, con la autorización previa del Congreso.

    La iniciativa, impulsada por un bloque bipartidista liderado por los senadores Tim Kaine y Rand Paul, surge como respuesta al reciente secuestro del Presidente Nicolás Maduro en Caracas, ya que los legisladores denunciaron que, mientras la Casa Blanca negaba buscar un «cambio de régimen», las incursiones navales y la redada militar demostraron lo contrario.

Fisuras en el bloque republicano

    El punto central de la discusión fue definir si estas acciones son simples operativos policiales o si, como advirtió Kaine, el confiscar petróleo y atacar embarcaciones constituye una guerra en marcha que el Ejecutivo no puede librar de forma unilateral. El resultado de la votación reflejó un cambio importante en la dinámica de Washington.  Esta decisión estuvo influenciada por la preocupación ante la propuesta de Trump de elevar el presupuesto militar a 1.5 billones de dólares, una cifra que despierta temores sobre el costo económico de una ocupación prolongada en Venezuela.

    A pesar del triunfo legislativo en el Senado, el camino para que esta medida se convierta en ley es complejo. La resolución debe ser ratificada por la Cámara de Representantes y, posteriormente, enfrentar el veto casi seguro del presidente Trump. Para anular dicho veto y que la restricción entre en vigor, el Congreso necesitaría una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras.

Fuente: Medios Internacionales

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