La antigua Embajada de Cuba en Ecuador quedó bajo custodia de la Dirección Nacional de Seguridad y Protección de la Policía Nacional. Pasado el mediodía, funcionarios especializados llegaron al lugar para coordinar las labores de resguardo junto a los agentes locales que permanecen en el sitio.
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Aunque el edificio todavía conserva algunos símbolos que lo identifican como sede diplomática, la bandera cubana fue arriada durante la mañana, lo que marca el cese de sus funciones en la capital ecuatoriana. La Cancillería cubana confirmó que el Gobierno decidió prescindir del inmueble y lamentó la imposibilidad de mantener una representación en el país andino.
La decisión se produce después de que el Gobierno del presidente Daniel Noboa declarara «personas non gratas» al embajador Basilio Gutiérrez y al resto del personal diplomático. Desde La Habana calificaron la medida como un atentado contra el espíritu de respeto y cooperación que históricamente ha unido a ambas naciones.
La tensión diplomática aumentó cuando la Cancillería ecuatoriana invocó el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas para retirar el reconocimiento a los diplomáticos cubanos. Como respuesta, Noboa ordenó el retorno inmediato del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja. Hasta ahora, el Ejecutivo ecuatoriano no ha publicado un comunicado detallando las razones específicas de la ruptura.
En declaraciones radiales, Noboa expresó su inconformidad tras la difusión de videos donde se observa la destrucción de documentos en la azotea del edificio. Aunque la quema de archivos forma parte de los protocolos de seguridad internacional cuando se cierra una misión diplomática, el mandatario señaló que no lo considera positivo.
Mientras tanto, distintos movimientos sociales y políticos en Ecuador han manifestado su rechazo a la expulsión de los representantes cubanos. Algunos activistas vinculan la decisión con la agenda internacional del mandatario y su cercanía con líderes de derecha, incluyendo encuentros con el presidente estadounidense Donald Trump. Por ahora, el inmueble permanece bajo resguardo policial a la espera de que se defina su situación definitiva.
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