En una intervención para el programa 360°, el politólogo español Juan Carlos Monedero comparó el momento actual con la víspera de la Segunda Guerra Mundial. Advirtió que la pasividad ante las agresiones de Donald Trump recuerda al error de las potencias que no frenaron a Hitler a tiempo.
Para Monedero, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores no es un hecho aislado, sino la ejecución de una política donde Washington pretende adueñarse de los recursos naturales ajenos bajo la premisa de que el petróleo, el oro y el agua del mundo les pertenecen.
El fracaso de los relatos fabricados
El analista denunció que Estados Unidos ha pasado de ver masacres en lugares como Gaza a ejecutar acciones directas contra la soberanía en el hemisferio occidental. Además, señaló que la derecha europea y latinoamericana actúa como seguidores obsecuentes de los intereses coloniales, quedando en evidencia cuando Washington admite que acusaciones como el «Cártel de los Soles» fueron mentiras fabricadas.
Según Monedero, el objetivo real de Trump es aislar y arrodillar a Venezuela para controlar su riqueza energética antes de un eventual conflicto con otras potencias globales; sin embargo, Monedero resaltó que la estrategia de generar caos interno fracasó gracias a la fortaleza institucional de Venezuela.
De esa manera, en menos de 48 horas, la cadena de mando constitucional se activó con Delcy Rodríguez como presidenta encargada, demostrando una continuidad política que no pudo ser fracturada. Asimismo, el experto destacó que la unidad mostrada por el Gobierno y el respaldo de figuras como Nicolás Maduro Guerra han sido fundamentales para mantener el rumbo y la calma frente a un intento de quiebre del Estado que buscaba desmantelar la Revolución.
De Noriega a Mandela: Un símbolo de resistencia
Finalmente, el intelectual lanzó una advertencia global: «El problema no es Venezuela, es la democracia en cualquier lugar del mundo», al tiempo que aseguraba que, si la comunidad internacional no le para los pies a este modelo de autoritarismo, lo que hoy sufre Caracas mañana podría pasar en cualquier país de África, Asia o Europa.
Concluyó que, mientras Washington intentó proyectar a Maduro como un delincuente al estilo de Noriega, se ha encontrado con un prisionero de guerra que encarna la resistencia de un Mandela, convirtiendo la lucha venezolana en el epicentro de la dignidad planetaria.
360°/PG/OBP


