Cuidar de nuestra salud no se limita a llevar una dieta equilibrada o hacer ejercicio. Lo que vestimos también juega un papel fundamental, aunque pocas veces lo tengamos en cuenta. Algunas piezas del armario —aparentemente inofensivas— pueden provocar molestias, dolencias crónicas e incluso alterar el funcionamiento de nuestro cuerpo.
A continuación, te contamos cuáles son las prendas y accesorios que los expertos señalan como potencialmente dañinos y por qué deberías reconsiderar su uso diario:
Zapatos planos: no tan seguros como parecen
Aunque suelen ser vistos como una opción cómoda y saludable, los zapatos completamente planos también tienen sus riesgos.
Emma McConnachie, portavoz del Real Colegio de Podología del Reino Unido, advierte que este tipo de calzado “puede provocar dolor en el arco, el talón y el antepié” y derivar en problemas como fascitis plantar cuando se usan durante muchas horas de pie.
Las famosas bailarinas, por ejemplo, deberían tener “un cordón o correa que sujete mejor el pie”, para evitar que los dedos se deformen al intentar sostener el zapato.
Pantalones de cintura alta: enemigos ocultos del sistema digestivo
Julie Thomson, dietista de Guts UK, explica que estos pantalones, aunque favorecedores para la silueta, pueden aumentar la presión abdominal y empeorar síntomas de reflujo o de síndrome de intestino irritable. Quienes ya padecen estas afecciones pueden experimentar hinchazón y molestias con prendas ajustadas en la zona media.
Pantalones pitillo: presión constante y riesgos musculares
Stephanie Taylor, experta en suelo pélvico, alerta que los jeans muy ajustados “hacen que el estómago ejerza presión sobre el suelo pélvico”, aumentando el riesgo de incontinencia urinaria.
Además, el uso prolongado de estos pantalones obliga a contraer los abdominales al caminar o estar de pie, generando tensión extra en músculos y articulaciones, con posibles dolores de espalda, cuello, hombros y caderas.
Fajas y ropa interior restrictiva: el enemigo silencioso del sistema digestivo
Un corsé o una faja demasiado apretada puede comprimir el estómago, provocando reflujo ácido, sensación de llenura y hasta dificultades respiratorias, según la doctora Phillipa Kaye.
Lo mismo ocurre con sujetadores demasiado ajustados, que restringen el flujo linfático y podrían causar inflamaciones e infecciones en las mamas, alerta el doctor Michael Schacter.
Bolsos pesados: un lastre para cuello y espalda
Llevar un bolso sobre un solo hombro puede parecer inofensivo, pero a la larga ocasiona desequilibrios posturales. Especialistas advierten que esto no solo genera dolor en el hombro y la espalda, sino que también puede desencadenar dolores de cabeza tensionales e incluso artritis en el cuello.
La recomendación es optar por mochilas o bolsos con dos correas para distribuir el peso de manera uniforme.
La moda puede ser mucho más que una cuestión estética. Elegir las prendas adecuadas y prestar atención a cómo se ajustan a tu cuerpo puede prevenir problemas de salud a largo plazo.
Fuente: RT
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