La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) comenzó oficialmente este lunes en Belém, Brasil, marcando el inicio de una de las reuniones más decisivas de los últimos años. Tras días de intensas conversaciones preliminares, los líderes mundiales coincidieron en un mensaje común: el tiempo para actuar se está agotando.
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Al respecto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva exhortó a los países a presentar “hojas de ruta concretas” para detener la deforestación y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mientras que Simon Stiell, jefe climático de la ONU, advirtió sobre los daños visibles del cambio climático, desde el huracán Melissa en el Caribe hasta los tifones en Asia.
Asimismo, la cumbre reúne a más de 50 líderes y representantes de 160 países, con el objetivo de convertir los compromisos del Acuerdo de París en políticas reales y medibles.
El embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, manifestó un “optimismo cauteloso”, afirmando que “este puede ser el momento en que la humanidad vuelva a empezar”. Asimismo, propuso una alianza global intergeneracional para enfrentar lo que denominó un “inminente colapso climático”.
Como anfitrión de la COP30, Brasil presentó una agenda ambiciosa centrada en el liderazgo de la transición ecológica justa, la creación de un Fondo para los Bosques Tropicales de 25 mil millones de dólares y la exigencia a las potencias industriales de cumplir sus responsabilidades históricas.
“El planeta no puede esperar más promesas; necesita decisiones”, resumió Lula ante la comunidad internacional.



