Más de seis millones de hondureños están convocados a votar este domingo en unas elecciones generales cruciales que definirán al sucesor de la presidenta Xiomara Castro para el período 2026-2030, renovando también el Congreso y las alcaldías. Sin embargo, el proceso se ha visto fuertemente marcado por una injerencia abierta y directa del presidente estadounidense, Donald Trump, generando una intensa presión sobre el electorado.

Trump Condiciona la Ayuda Económica a la Victoria de Asfura

     La tensión escaló cuando Donald Trump condicionó públicamente la ayuda económica de Estados Unidos a que Honduras elija a Nasry Asfura, el candidato del Partido Nacional y el preferido por Washington.  Trump advirtió que si Asfura no resulta electo, «Estados Unidos no malgastará el dinero en apoyos a Honduras», una declaración que ha sido condenada como una clara intromisión en los asuntos internos de un país soberano.

     Por otro lado, el vicecanciller hondureño Gerardo Torres respondió firmemente a las presiones de Washington y de la OEA, señalando que no es democrático emitir «juicios a priori» sobre las elecciones de un país independiente, especialmente cuando provienen de actores con responsabilidad en el golpe de Estado de 2009.

Una contienda que incluye un riesgo de «golpe electoral»

    En la boleta presidencial, la candidata oficialista Rixi Moncada (del partido Fiesta Libre) se mide con los opositores Salvador Nasralla (Partido Liberal) y el ya mencionado Nasry Asfura.

    Internamente, la campaña ha estado cargada de serias acusaciones, ya que el gobierno ha alertado sobre una «presunta operación de sectores opositores» para desestabilizar la jornada y consumar un «golpe electoral», recordando los antecedentes de 2009.  Esta controversia aumentó con la divulgación de audios por parte del fiscal general, Johel Zelaya, que involucran a figuras del Partido Nacional discutiendo la posibilidad de desconocer los resultados si no les son favorables.

Honduras vota con avances sociales

    Los hondureños votan en un contexto de importantes avances sociales durante la administración de Castro, que ha logrado disminuir la pobreza del 73.6 % al 60.1 % y la pobreza extrema del 53.7 % al 38.3 %. No obstante, el país sigue enfrentando el desafío de la desigualdad y la resolución de controversias económicas como la derogación de las ZEDE.

     Los resultados de esta jornada no solo determinarán la dirección política y económica de Honduras, sino que también pondrán a prueba la firmeza de su soberanía frente a las presiones internacionales.

Fuente: Medios Internacionales

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