Entre la noche del 22 y el 23 de agosto, el cielo será escenario de un fenómeno astronómico poco frecuente: la “luna negra”, un evento que solo ocurre cada 33 meses.

Este fenómeno coincide con la fase de luna nueva, lo que significa que el satélite natural de la Tierra no será visible. Sin embargo, su ausencia de brillo ofrecerá una oportunidad única: observar en mejores condiciones la última noche de las Perseidas, la lluvia de meteoros más famosa y esperada del año.

Posteriormente, entre el 24 y 25 de agosto, los amantes de la astronomía podrán disfrutar de la luna creciente más delgada, visible en el horizonte alrededor de 30 minutos después del atardecer.

Los expertos recomiendan aprovechar estas noches para mirar al cielo, ya que la falta de luz lunar permitirá contemplar con mayor nitidez no solo los meteoros, sino también otros cuerpos celestes.

360°/KR/OBP