En un movimiento inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, viajará a Rusia inmediatamente después de su visita a Israel. La decisión, confirmada por el propio mandatario, reaviva las especulaciones sobre un posible giro en la política exterior estadounidense frente al conflicto en Ucrania.

“Va a Israel y luego a Rusia, lo creas o no”, expresó Trump con su característico estilo directo, al responder a la prensa sobre la agenda de su emisario.

Contactos con Moscú en busca de «un camino hacia la paz»

La noticia se da a conocer apenas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, informara que altos funcionarios estadounidenses sostuvieron conversaciones recientes con representantes del Kremlin, con el objetivo de explorar vías diplomáticas para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania.

A pesar de este intento por reactivar el diálogo, Trump hizo una amenaza al gobierno de Vladimir Putin: nuevos aranceles y sanciones económicas podrían ser implementados si no se logra un entendimiento con Kiev. No obstante, el mandatario también reconoció públicamente que no está convencido del impacto real que estas medidas tendrían sobre la economía rusa.

Rusia responde con cautela

Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que el gobierno ruso ha tomado nota de las declaraciones del presidente estadounidense. “La operación militar especial continúa. Reafirmamos nuestro compromiso con el proceso de paz y la defensa de nuestros intereses nacionales”, declaró Peskov en rueda de prensa.

Reunión clave en Jerusalén

Mientras tanto, Steve Witkoff, actual enviado de la Casa Blanca, sostuvo una reunión este jueves con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Jerusalén. El encuentro se enmarca en el creciente malestar de Trump ante la situación humanitaria en la Franja de Gaza, tema que sigue siendo prioritario en su agenda de política exterior.

El próximo destino de Witkoff será Moscú, un viaje que promete nuevas tensiones y expectativas en el escenario internacional, donde la presión por una salida diplomática al conflicto ucraniano parece entrar en una nueva fase.