La estrategia de deportación masiva impulsada por la Casa Blanca no logró cumplir con las expectativas financieras anunciadas en campaña. En este sentido, las principales promesas de Trump respecto a la disminución del desempleo, el abaratamiento de la vivienda y el control de la inflación muestran hoy resultados totalmente adversos. Por lo tanto, el balance macroeconómico del primer año contradice la tesis de que la expulsión de mano de obra extranjera beneficiaría automáticamente a los ciudadanos nativos. Asimismo, los análisis sectoriales confirman un severo estancamiento en la actividad productiva nacional.
Por esta razón, la Brookings Institution reveló que las operaciones de control migratorio terminaron destruyendo 668.000 puestos de trabajo en todo el territorio estadounidense. Debido a esto, el impacto laboral afectó de forma directa a la población que el mandatario prometió proteger con sus decretos ejecutivos. De igual manera, se calcula que un rango de entre 51.000 y 297.000 de estos empleos perdidos pertenecían a trabajadores nacidos en Estados Unidos. Por consiguiente, la tasa de desocupación de los ciudadanos nativos escaló del 4,0% al 4,3% en lugar de disminuir.
Promesas de Trump chocan contra el encarecimiento de la vida
Al respecto, el mercado inmobiliario enfrenta una compleja paradoja técnica donde la evidencia científica contradice la retórica oficial del Gobierno. Por un lado, la Reserva Federal de Dallas estima que la reducción de habitantes reduce la presión y alivia la demanda habitacional en un 2,2%. Por otro lado, la escasez de obreros en la construcción provocó que se edificaran 5,7% menos casas nuevas y que estas se encarecieran un 4,5%. En consecuencia, la política gubernamental enfrió la demanda pero encareció la oferta al mismo tiempo, perjudicando el acceso a un hogar.
De igual manera, el costo de la vida general se mantiene bajo una fuerte presión inflacionaria del 2,7% generalizada. Por lo tanto, el desabastecimiento de mano de obra en el sector alimentario impulsó un alza del 3,1% en la comida y del 6,7% en la electricidad. Asimismo, el precio de la carne de res experimentó un alarmante incremento del 16% según los reportes del Departamento de Trabajo. Por esta razón, las promesas de Trump sobre la prosperidad económica entran en un profundo cuestionamiento técnico debido a los severos costos sociales que hoy asume la población.
FUENTE: TIEMPO NES
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