El presidente argentino Javier Milei vivió un tenso episodio este miércoles en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, cuando intentó encabezar una caravana proselitista de cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre. Sin embargo, el acto apenas duró tres minutos: decenas de vecinos lo expulsaron en medio de abucheos, piedrazos y botellazos, en rechazo a sus políticas de ajuste y al escándalo de sobornos que golpea a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

El mandatario llegó acompañado por su hermana Karina Milei, el dirigente Sebastián Pareja y el candidato a diputado José Luis Espert, quien debió abandonar la zona en moto para evitar agresiones. Las imágenes del fallido acto se viralizaron rápidamente en redes sociales.

“Todo lo que dice (Diego Spagnuolo) es mentira y lo vamos a llevar a la justicia”, alcanzó a declarar Milei antes de retirarse apresuradamente, en alusión a las filtraciones del exdirector de ANDIS que destaparon la supuesta red de sobornos.

El trasfondo: corrupción y crisis política

La caravana buscaba reposicionar la campaña bonaerense, pero quedó opacada por el escándalo de coimas revelado por Spagnuolo, quien denunció pagos ilegales de laboratorios y señaló directamente a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem como beneficiarios de hasta 800 mil dólares mensuales en sobornos. Estas acusaciones derivaron en denuncias penales contra ambos y también contra el propio presidente.

Mientras Milei enfrentaba el repudio en Lomas de Zamora, en el Congreso el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, era interpelado con más de mil preguntas, la mayoría vinculadas al caso ANDIS.

Tras el incidente, Milei acusó al kirchnerismo de organizar la protesta y llamó a sus seguidores a “castigarlos en las urnas”. En la misma línea, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también responsabilizó a la oposición, aunque analistas remarcan que la creciente hostilidad refleja un descontento social más amplio que trasciende la grieta política.

Fuente: TeleSUR

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