Los utensilios de cocina con recubrimiento antiadherente, presentes en millones de hogares, podrían representar un riesgo serio para la salud hepática. Así lo advierte un estudio reciente realizado por la Universidad del Sur de California y la Universidad de Hawái, en Estados Unidos, que analizó los efectos de ciertos compuestos químicos usados en estos productos.
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La investigación señala que estos utensilios contienen sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés), conocidas como “químicos eternos”. Estos compuestos tienden a acumularse en el organismo, especialmente cuando los utensilios se exponen a altas temperaturas, y se asocian con un aumento de hasta tres veces en el riesgo de desarrollar hígado graso en adolescentes.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos evaluaron los niveles de PFAS en la sangre de 284 adolescentes y adultos jóvenes con antecedentes familiares de diabetes tipo II o sobrepeso. Además, midieron la cantidad de grasa acumulada en el hígado de los participantes mediante estudios de resonancia magnética.
Los resultados revelaron que concentraciones elevadas de dos PFAS comunes —el ácido perfluorooctanoico (PFOA) y el ácido perfluoroheptanoico (PFHpA)— guardan una relación directa con una mayor probabilidad de padecer hígado graso. El estudio también evidenció que el hábito de fumar intensifica los efectos negativos de estas sustancias sobre el hígado.
Especialistas alertan que la enfermedad del hígado graso suele avanzar sin síntomas claros. No obstante, algunas personas pueden sentir cansancio persistente, malestar general o dolor abdominal. En etapas más graves, la afección puede derivar en inflamación hepática, cirrosis, diabetes e incluso cáncer.
Fuente: RT
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