La percepción económica de los estadounidenses cierra el año con una tendencia a la baja, ya que, según el más reciente informe de The Conference Board, el índice de confianza del consumidor sufrió una caída de 3,8 puntos en diciembre, situándose en 89,1.
Esta cifra representa el quinto descenso mensual seguido y marca el punto más bajo desde el pasado mes de abril, momento en que el gobierno de Donald Trump implementó nuevos aranceles a las importaciones. Además, el reporte señala que la persistente preocupación por la inflación, sumada al impacto de la política comercial de Washington, ha mermado el optimismo sobre las finanzas personales y el costo de vida.
Esta situación se refleja también en el índice de expectativas a corto plazo, el cual sugiere que las familias podrían empezar a recortar compras no esenciales para priorizar los gastos básicos ante la incertidumbre. Por otro lado, los economistas advierten que las empresas mantienen una postura prudente debido a la combinación de los aranceles y las altas tasas de interés, lo que ha impactado directamente en el mercado laboral.
Cabe destacar que, desde marzo, la creación de empleo ha caído a un promedio de 35 mil puestos mensuales, una cifra significativamente menor a los 71 mil registrados el año anterior. Para completar este panorama, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha sugerido que los datos de empleo podrían ser incluso más débiles tras futuras revisiones.
Ante este escenario, la economía estadounidense despide el año con señales de enfriamiento, mientras el sector comercial y los hogares se preparan para un periodo de mayor cautela financiera.
Fuente: Medios Nacionales
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