Una investigación de la periodista Clara Vega en su segmento «Claramente» expuso una serie de declaraciones de altos funcionarios que, confiesan el verdadero objetivo de las presiones contra Venezuela: el control de sus vastos recursos naturales. Lejos de tratarse de «narcotráfico» o «democracia», está recapitulación de los hechos apunta al interés energético y mineral de Washington.

    El análisis recopila frases de figuras políticas y militares que, puestas en conjunto, demuestran que el interés económico es la fuerza que motiva la política exterior estadounidense hacia Caracas:

La senadora estadounidense Maria Elvira Salazar habría afirmado que las reservas petroleras de Venezuela son un «campo fértil» con un potencial de «más de 1 billón de actividad económica».

El presidente Donald Trump fue aún más directo hace dos años, declarando: «Nos habríamos hecho de ella, hubiéramos tomado todo su petróleo».

Incluso el mercenario Jordan Goudreau habría desmentido narrativas impulsadas, como el «Cartel de los Soles», calificándolas como un «invento de la CIA».

La urgencia del reloj petrolero

    Clara Vega contextualiza el interés de Washington con datos sobre el agotamiento de sus propias reservas, citando un informe de la OPEP y al internacionalista venezolano Ramón López:

Con un consumo diario promedio de más de 20 millones de barriles, las reservas probadas de Estados Unidos (45 mil 14 millones de barriles) se agotarían en un estimado de seis años.

Esta presión se agrava con informes recientes que muestran un descenso de 1,9 millones de barriles en las reservas de crudo de EE. UU. y proyecciones de Wood Mackenzie que anticipan una disminución significativa en la producción estadounidense entre 2035 y 2040.

    Este escenario de déficit inminente explicaría la agresividad histórica de EE. UU hacia naciones ricas en recursos, un patrón que fue admitido por el General Wesley Clark al referirse a países petroleros de Medio Oriente.

Venezuela: más que un país petrolero

     Es así, como Vega demuestra que el país caribeño se convierte en un objetivo primordial, debido a sus inigualables riquezas, siendo el país con mayores reservas probadas de petróleo del mundo (303.806 millones de barriles, según la OPEP) y el cuarto en reservas de gas. Además de los hidrocarburos, Venezuela posee 48 minerales metálicos y no metálicos, incluyendo recursos estratégicos en el Arco Minero del estado Bolívar, esenciales para la fabricación de tecnología de punta, como reactores nucleares, láseres y baterías de alto rendimiento.

     Todo esto lleva a la periodista a una conclusión, lo que ocurre con Venezuela no es una lucha ideológica, sino una batalla por los recursos que aseguran el poder y el dominio global.

Clara Vega

360°/PG/OBP