La política migratoria de la administración de Donald Trump vuelve a ponerse en evidencia durante la temporada navideña, al implementar un esquema que combina presión y expulsión masiva de migrantes, bajo el disfraz de un “incentivo humanitario”.

   A través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Gobierno estadounidense informó que los migrantes indocumentados que se registren antes de fin de año en la aplicación CBP Home recibirán 3.000 dólares, un vuelo gratuito a su país de origen y la eliminación de multas civiles. Sin embargo, lejos de ser una medida humanitaria, el anuncio incluye un ultimátum claro: quienes no se sometan voluntariamente serán perseguidos, detenidos y expulsados sin posibilidad de regresar.

    La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que desde enero de 2025 alrededor de 1,9 millones de personas han salido de Estados Unidos bajo este esquema de presión institucionalizada. Para las fiestas decembrinas, la administración decidió incluso triplicar el incentivo económico, financiado con recursos públicos, con el objetivo de acelerar la salida de migrantes en situación irregular.

    El Gobierno de Trump busca presentar esta medida como un “regalo” para las familias migrantes, pero las declaraciones de Noem desmienten esa narrativa. La funcionaria advirtió que «quienes no acepten la oferta serán localizados, arrestados y vetados de por vida del país».

    Con estas acciones, la política migratoria estadounidense revela nuevamente su enfoque coercitivo y la presión sistemática sobre millones de personas que buscan un futuro seguro y digno en Estados Unidos.

Fuente: Medios Internacionales

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