En un encuentro histórico celebrado en el Palacio de Miraflores, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, realizaron un llamado urgente a la unidad para «liberar a los pueblos de la frontera de las mafias» que operan en la zona limítrofe. El mandatario colombiano enfatizó la necesidad de articular un esfuerzo común para combatir economías ilegales como el narcotráfico, la minería ilícita y la trata de personas.

​Durante su intervención, Petro fue categórico al señalar que la frontera debe pertenecer exclusivamente a sus habitantes y no a grupos criminales. «La frontera no puede ser de nadie más que de los pueblos», afirmó, subrayando que el saneamiento de esta región requiere una acción integral que combine la presencia militar y policial con una sólida inversión social. Según el mandatario, solo mediante el control territorial se podrán restablecer los caminos concretos de integración económica y política entre ambas naciones.

Hacia una nueva soberanía energética y alimentaria

El presidente colombiano también propuso profundizar la cooperación en sectores estratégicos como la alimentación y la energía. En este sentido, abogó por una transición hacia «nuevos modos de energía», desestimando los modelos tradicionales que, a su juicio, han generado violencia, autoritarismo y conflictos bélicos a escala global. Esta alianza busca no solo garantizar la seguridad nutricional de ambos países, sino también posicionar a la región en la vanguardia de la sostenibilidad.

El renacer de la «Patria Grande»

Con una visión puesta en el futuro, Petro planteó retomar el proyecto bolivariano de la «Patria Grande», sugiriendo una posible confederación adaptada a las realidades del siglo XXI. «Si logramos ese tipo de unidad, respetando la autonomía e historia de cada cual, podríamos ser una de las naciones más fuertes y poderosas del mundo; seríamos el corazón del mundo», expresó con optimismo sobre el potencial de la integración colombo-venezolana.

​Este encuentro adquiere una relevancia particular al producirse tres meses después del secuestro del mandatario Nicolás Maduro, tras la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano el pasado mes de enero. La reunión entre Petro y Rodríguez marca un hito en la búsqueda de estabilidad regional y soberanía compartida frente a los desafíos actuales.

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