Este 22 de febrero no es una fecha cualquiera para el movimiento del rock en español. Se cumplen 49 años desde que un joven Paul Gillman subió a un escenario en Valencia para rendir tributo a KISS, marcando el inicio de la trayectoria más prolífica y resistente de la música pesada en Venezuela.
A casi medio siglo de aquel debut en 1977, Gillman no solo celebra el pasado, sino que sigue rompiendo moldes. Este aniversario llega con un nuevo Récord Mundial en el ámbito del Rock: el lanzamiento de “Dioses y Mitos” (junto a Luis Loyo), una imponente caja de 5 CDs que reúne 74 versiones de clásicos universales, una cifra que ningún otro exponente del Hard Rock o Heavy Metal en Hispanoamérica ha alcanzado.
Un recorrido de acero
La historia de Gillman es la historia del rock venezolano. Desde la fundación de su primera banda oficial, Power Age, pasando por la etapa dorada con Arkangel y su legendaria participación abriendo para Van Halen con el proyecto Massakre en 1983, Paul ha sabido reinventarse.
Con más de 141 obras fonográficas y 65 trabajos discográficos en su haber, su discografía es un testamento de constancia. Títulos como “Levántate y Pelea”, “El Guerrero” y la saga “Escalofrío” se han convertido en piezas de culto que fusionan el poder del metal con la identidad y las leyendas venezolanas.
Más allá de los escenarios
Paul Gillman no solo ha sido la voz del rock; ha sido su arquitecto. Como comunicador y gestor cultural, ha mantenido viva la llama a través de:
Kultura Rock: Con 36 años en radio y 26 en televisión, siendo un escaparate único para el talento nacional.
Gillmanfest: El festival que dignificó el rock en Venezuela, permitiendo que bandas locales compartieran tarima con leyendas internacionales en condiciones de igualdad.
Fundación Corazón Rockero: Institución que preside desde 2017 y que se ha dedicado a rescatar y valorar el patrimonio de los músicos del país.
El presente: Los Valientes
Actualmente, el «Guerrero» se mantiene activo con su proyecto Paul Gillman & Los Valientes, una formación que rescata la nostalgia de sus primeros años de carrera y que ya ha conquistado escenarios en Caracas y Valencia.
Para el cronista de rock nacional Carlos Martínez, la carrera de Gillman es un ejemplo de «un guerrero que jamás se ha rendido». Hoy, convertido en un Patrimonio Cultural Viviente, Gillman sigue demostrando que el rock no es solo música, sino una forma de vida que, en sus manos, ha alcanzado niveles históricos.
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