Desde el Palacio de Miraflores, el presidente Nicolás Maduro encabezó un acto de oración que unió a fieles de iglesias evangélicas y cristianas de Venezuela y Estados Unidos. La ceremonia binacional buscó elevar plegarias por la paz y la unidad de los pueblos en la fe.

Durante la actividad, el mandatario expresó su gratitud: “A todos los que en EE.UU. oran por la paz, por el futuro luminoso que se merece la humanidad entera”, al tiempo que dedicó sus oraciones a la unión de las naciones a través de la fe.

“Sepan que este Palacio presidencial es un altar para glorificar a Dios. Un gran altar de oración y de fuerza”, dijo Maduro frente a los representantes de las iglesias convocadas. Además, reafirmó su compromiso espiritual: “Como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, hoy 18 de noviembre de 2025 ratifico que declaro como jefe de Venezuela a nuestro señor Jesucristo, y declaro que a él le doy toda la gloria”.

El presidente recordó la libertad de culto consagrada en la Constitución venezolana y reafirmó su fe como ciudadano y líder: “Yo como ciudadano y presidente, me radicalizo con Cristo, que protege y protegerá a nuestra patria… que se haga la paz en toda América”, sentenció entre vítores y aplausos.

Por su parte, la primera dama, Cilia Flores, resaltó la conciencia y dignidad del pueblo venezolano, defendiendo la paz de la nación: “No entienden que Venezuela sea un pueblo alegre, tenga dignidad. Mucha gente no se explica el liderazgo de nuestro presidente y la lealtad de la FANB… la gran verdad de Venezuela es que aquí tenemos a Dios por delante”. Agregó que “todo lo que pasa en Venezuela está de la mano de Dios. Nuestra fe, nuestra oración, que es la oración del pueblo, es la que no permitirá ninguna agresión porque estamos bendecidos por Dios”.

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