Este viernes, Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín «El Chapo» Guzmán, se declaró culpable ante un tribunal de Chicago de cuatro cargos vinculados al tráfico de drogas y al crimen organizado.
Vestido con uniforme naranja de presidiario y con grilletes en los tobillos, Guzmán adoptó una actitud humilde al comparecer en la corte estadounidense. Aceptó los siguientes cargos:
Tráfico de varias drogas, incluido fentanilo
Participación en una organización criminal
Durante la audiencia, Guzmán aseguró que sufre de depresión y que está bajo tratamiento médico. También dejó claro: “nadie me forzó a declararme culpable”.
Con 35 años, su decisión de aceptar los cargos le evita un juicio y abre la posibilidad de recibir una condena inferior a la cadena perpetua.
La Fiscalía lo identificó como “el líder de un cartel” —refiriéndose al de Sinaloa— y lo vinculó con lavado de dinero, así como con el secuestro y asesinato de tres personas.
El Ministerio Público solicitó una multa de 80 millones de dólares y una sentencia menor a la perpetua, siempre que Guzmán colabore con las autoridades. La jueza Sharon Coleman dará a conocer la sentencia final dentro de seis meses.
Fuente: Venezuela News
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