La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha manifestado su profunda preocupación tras el macrooperativo policial desplegado en el norte de Río de Janeiro, que resultó en la muerte de al menos 100 personas, incluyendo a cuatro agentes de policía.

    A través de un breve comunicado, el organismo internacional se declaró «horrorizado» por el saldo de víctimas. La Oficina señaló que esta operación «refuerza la tendencia de consecuencias letales extremas de las operaciones policiales en las comunidades marginadas de Brasil». En este sentido, la ONU recordó a las autoridades brasileñas sus obligaciones en el marco del derecho internacional y exhortó a que se realicen investigaciones rápidas y efectivas sobre los hechos.

    El despliegue policial, que involucró a 2.500 agentes, tenía como objetivo ejecutar 100 órdenes de arresto contra sospechosos de pertenecer a la organización criminal Comando Vermelho en los complejos de favelas Alemao y Penha, conocidas por ser zonas vulnerables y violentas.

    A pesar de que el Gobierno de Río de Janeiro defendió la acción, las críticas políticas y sociales fueron inmediatas. Además, concejalas locales se manifestaron en redes sociales, calificando la operación como «un genocidio« y acusando al gobernador de transformar la ciudad en un «laboratorio de exterminio del pueblo negro y pobre», exigiendo una seguridad pública «eficaz e inteligente» en lugar de «guerra contra los pobres».

Fuente: Medios Internacionales

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