Brasil enfrenta un escenario climático extremo, marcado por una intensa ola de calor y fuertes tormentas que obligaron a las autoridades a activar alertas en distintas regiones del país.

Al respecto, el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) emitió una alerta naranja por calor peligroso en todos los estados del Sudeste y en zonas de Paraná, Santa Catarina, Goiás y Mato Grosso do Sul, donde las temperaturas se mantienen hasta cinco grados por encima del promedio durante varios días consecutivos.

“El país atraviesa un episodio oficial de ola de calor”, advirtió el Inmet, al confirmar que los registros superan ampliamente los valores habituales para esta época del año.

En contraste, el sur del país enfrenta lluvias intensas, en Rio Grande do Sul, rige una alerta naranja por tormentas luego de que al menos siete municipios resultaran afectados. En Santa María se registraron más de 80 milímetros de lluvia en ocho horas, mientras que en Candelária colapsó parte de un puente y en Passa Sete unas 80 familias quedaron aisladas por inundaciones.

Asimismo, las altas temperaturas también golpean a las grandes ciudades. São Paulo alcanzó el jueves 35,9 °C, la marca más alta para diciembre en los últimos 64 años, lo que llevó a la Defensa Civil a mantener una advertencia por calor extremo.

Por su parte, en Río de Janeiro  cerca de mil personas requirieron atención médica durante Navidad por efectos del calor en Brasil, y las autoridades ubicaron a la ciudad en nivel tres de alerta térmica.

Mientras tanto, gran parte del Norte, el Centro-Oeste y sectores del Nordeste permanecen bajo alerta amarilla por lluvias, en un cierre de año marcado por eventos climáticos cada vez más severos.

Fuente: Agencias internacionales

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