La ONU alerta de que una de cada cuatro personas no cuenta con agua potable gestionada de forma segura. Más de 2.000 millones de personas en el mundo siguen sin acceso a este recurso básico, según un informe conjunto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado este martes, 26 de agosto de 2025.
El estudio indica que, en 2024, más de 100 millones de personas dependían de agua superficial —extraída de ríos, lagos y canales—, mientras que el objetivo global de universalidad para 2030 parece cada vez más inalcanzable. Cecilia Scharp, experta de UNICEF, resume la situación: “a este ritmo, la promesa de agua potable y saneamiento para todos los niños está cada vez más lejos”; refiriéndose a que se requieren acciones más rápidas y ambiciosas para llegar a quienes más lo necesitan.
Desigualdades preocupantes y condiciones de vida difíciles
El informe pone de manifiesto disparidades profundas: las personas en los países menos adelantados tienen el doble de probabilidades de carecer de agua potable y saneamiento básico en comparación con otras regiones. Las comunidades rurales, los niños, y las minorías étnicas e indígenas se encuentran en la primera línea de estas brechas.
En muchos lugares, la recolección de agua sigue siendo una tarea acaudalada por las mujeres. En África subsahariana y Asia central y meridional, millones de mujeres y niñas dedican más de treinta minutos diarios a caminar largas distancias para llenar bidones.
Deficiencias en la higiene personal
Además del acceso al agua, la situación sanitaria es alarmante: 3.400 millones de personas no disponen de instalaciones sanitarias gestionadas de forma segura, y 354 millones siguen practicando la defecación al aire libre. Los servicios básicos de higiene en el hogar no están disponibles para 1.700 millones de personas, con consecuencias directas en la propagación de enfermedades, mortalidad prevenible y mayor marginación, especialmente entre las adolescentes.
Un compromiso que corre riesgo
A cinco años de la fecha límite de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en 2015, la ONU insiste en la necesidad de acelerar las acciones, en particular para las comunidades más marginadas, para cumplir la promesa de agua potable y saneamiento universal. Este llamado a la acción llega en un momento clave, con el respaldo de organismos como la OMS y UNICEF, subrayando la urgencia de avanzar hacia un mundo en el que todas las personas tengan acceso a agua segura, saneamiento y higiene.
Fuente: Medios Internacionales
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