En un momento de carga emocional, el hijo del presidente Nicolás Maduro se pronunció durante la instalación de la Asamblea Nacional sobre el secuestro de su padre y de la primera combatiente, Cilia Flores. Con palabras que reflejan tanto el vínculo familiar como la convicción política, describió este episodio como una prueba difícil para su familia y para todo el país, asegurando que ambos se encuentran retenidos solo por su firme compromiso con Venezuela.
Durante su mensaje, destacó la calidad humana de la pareja presidencial, a quienes definió como personas dedicadas enteramente a su hogar y a la protección de la nación: «Crecí con ambos y puedo dar fe de que son las mejores personas», afirmó. Asimismo, subrayó que el único «delito» de sus padres ha sido mantenerse como revolucionarios leales que no se venden ante intereses extranjeros.
El diputado lanzó además una advertencia a la comunidad internacional: «Si normalizamos el secuestro de un jefe de Estado, ningún país estará a salvo: «Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquiera». Ante este escenario, pidió a los ciudadanos convertir la indignación en movilización organizada para que el pueblo sea invencible. Definió a su padre como un hombre de estirpe histórica, formado en la ética del sacrificio, que se mantendrá firme y a la altura de su papel histórico.
Con una fuerte base en su fe, expresó su absoluta confianza en que el regreso de sus padres ocurrirá «más temprano que tarde». Atribuyó esta esperanza no solo a su creencia personal, sino también a la fuerza de la lucha que el pueblo venezolano sostiene actualmente, tanto dentro como fuera de las fronteras. Finalmente, envió un saludo lleno de optimismo y un abrazo al pueblo comprometido, asegurando que el país será testigo del retorno de la pareja presidencial.
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