Por primera vez desde la crisis de 2002, Argentina registró un aumento en su tasa de mortalidad infantil, interrumpiendo más de dos décadas de descenso constante. Los últimos datos oficiales muestran que la cifra subió de 8 a 8,5 defunciones por cada mil nacidos vivos entre 2023 y 2024, el primer año del Gobierno del presidente Javier Milei.

“El indicador que mide el número de niños y niñas que mueren antes de cumplir un año aumentó 0,5 puntos, lo que rompe con la tendencia en descenso en ese indicador”, señalaron los informes oficiales. Analistas señalan que los recortes en programas sociales y de salud pública podrían estar detrás de este retroceso.

Entre los factores que más influyen, destacan el aumento de la pobreza extrema, que afecta directamente la nutrición de las personas gestantes; los recortes en el presupuesto de salud, que limitan la provisión de insumos y medicamentos esenciales; y las dificultades para acceder a controles prenatales y neonatales, sobre todo en zonas vulnerables.

La organización Soberanía Sanitaria advirtió que el contexto de crisis económica y social en Argentina, sumado al empeoramiento de las condiciones laborales y al aumento del desempleo, dificulta el acceso al sistema de salud. “El actual escenario hace más complejo garantizar la atención adecuada a madres y recién nacidos”, indicó la entidad.

Expertos aseguran que revertir esta tendencia requerirá políticas focalizadas en salud materno-infantil, fortalecimiento de la asistencia social y mejoras en la cobertura de los servicios sanitarios, para que la mortalidad infantil vuelva a disminuir y se proteja la vida de los más pequeños.

Fuente: Medios Internacionales

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