En medio del conflicto que atraviesa el pueblo palestino, Microsoft se ha convertido en un engranaje clave dentro del sistema tecnológico que respalda las operaciones militares de Israel, así lo asegura un reportaje realizado por el equipo de Misión Verdad. Su plataforma Azure, su equipo de ingenieros y su cooperación con unidades de inteligencia israelíes se integran en una red de control que combina inteligencia artificial, macrodatos y vigilancia masiva.
A través de esta infraestructura circula información proveniente de drones, cámaras y sistemas biométricos de millones de palestinos. Todo se transforma en bases de datos y listas de objetivos automatizadas, una labor que según investigaciones como la de MintPress News, está directamente vinculada con la Unidad 8200, el brazo de espionaje cibernético del ejército israelí.

Del código a la guerra
En su investigación “Holocausto de alta tecnología: cómo Microsoft contribuye al genocidio de Gaza”, el periodista Alan MacLeod describe cómo la infraestructura digital de la compañía estadounidense terminó convertida en parte del aparato bélico israelí. Tras el 7 de octubre de 2023, el uso de Azure por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel aumentó más de 200 veces, alcanzando 13,6 petabytes de datos en apenas nueve meses.
El material —procedente de cámaras, llamadas interceptadas y registros personales— alimenta una red que, según el jefe de la Unidad 8200, Yossi Sariel, busca “rastrear a todos, todo el tiempo”. Esa información se procesa con algoritmos capaces de transcribir y analizar comunicaciones en tiempo real, asignando puntajes de “riesgo” a individuos. En muchos casos, bastaba con compartir un chat o edificio con alguien vigilado para ser marcado como objetivo.

Un oficial israelí llegó a reconocer que la nube “actúa como un arma en todo el sentido de la palabra”. Y aunque el 70% de las víctimas en los primeros meses fueron civiles, los sistemas permiten justificar cada ataque con rastros digitales. “La matanza masiva de palestinos por parte de Israel cuenta con la complicidad de Microsoft”, resume MacLeod, “cuya destreza tecnológica ha ayudado a llevar a cabo el primer genocidio del mundo impulsado por inteligencia artificial”.
La alianza con la inteligencia israelí
El vínculo entre Microsoft y las fuerzas de seguridad israelíes se ha fortalecido durante años. Una investigación de MintPress News identificó al menos 166 exempleados de la Unidad 8200 trabajando actualmente en la empresa, muchos dentro del desarrollo de Azure. Figuran nombres como Michael Bargury, exjefe de inteligencia, y Shlomi Haba, antiguo oficial de esa unidad.

Además, Microsoft impulsa programas conjuntos con el Ministerio de Defensa israelí, como “De combatientes a expertos en alta tecnología”, que facilitan la reinserción de veteranos en el sector tecnológico. Bajo un discurso educativo, se consolidan canales de transferencia de conocimiento militar hacia la empresa.
De Tel Aviv a la nube global
La relación de Microsoft con Israel no es reciente. Desde que abrió su primera oficina en 1989 y su centro de investigación en Herzliya dos años después, ha crecido hasta convertirse en parte estructural del ecosistema tecnológico israelí. En 2017 firmó un contrato con el Servicio Penitenciario Israelí —responsable de detenciones masivas de palestinos— y mantiene más de 600 convenios activos con las Fuerzas de Defensa.
La corporación también ha adquirido más de veinte startups israelíes, muchas vinculadas a ciberseguridad y análisis de datos. En palabras de Benjamin Netanyahu, la alianza con Microsoft es “una unión perfecta”, mientras que Bill Gates elogió en 2016 cómo la tecnología israelí “estaba mejorando el mundo”.

El poder detrás del algoritmo
El reportaje de MacLeod pone en evidencia una nueva dimensión del poder: la que combina datos, inteligencia artificial y guerra. En este modelo, el dominio militar ya no depende de tanques o bases, sino de servidores y centros de datos. “El papel de Microsoft en Gaza va mucho más allá del bloqueo de correos electrónicos”, señala el autor, “se ha convertido en una pieza fundamental del sistema de opresión”.
Israel funciona como un laboratorio de guerra digital donde corporaciones tecnológicas de Estados Unidos —como Microsoft, Amazon o Palantir— prueban y perfeccionan sistemas de control global. Gaza, dice MacLeod, es solo el primer escenario visible de una era donde los algoritmos deciden la vida y la muerte.

Fuente: Misión Verdad
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