Un trabajo especial del medio Ecosistema revela una nueva realidad en el mercado laboral venezolano: jóvenes de entre 25 y 35 años están ocupando cargos gerenciales y liderando equipos en empresas donde antes predominaban perfiles mucho más senior.

Hoy, en compañías consolidadas como Farmatodo y Empresas Polar, así como en startups como Yummy y Cashea, es común ver a veinteañeros y treintañeros tempranos tomando decisiones estratégicas.

Esta transformación responde, en gran medida, a la migración masiva que, según ACNUR, supera los 8 millones de venezolanos y que dejó vacíos generacionales en el sector privado.

Ascensos más rápidos y nuevas reglas

“El crecimiento profesional puede ser abrupto”, afirma María Fernanda Pacheco, directora de Talent Booth. En sectores como finanzas, comunicaciones y retail, cargos que antes requerían más de 10 años de trayectoria ahora son ocupados por profesionales de 28 a 32 años.

Alejandro Pereda, analista de mercadeo en Polar Pilsen, asegura que “las marcas se han transformado con el ingreso de jóvenes”, mientras que María Cristina París, economista de 28 años, sostiene que en Venezuela “existe una movilidad ascendente más rápida que en otras partes del mundo” por el espacio que dejó la migración.

No obstante, los expertos advierten que el entorno sigue siendo competitivo. Va a haber muchísima más competencia”, alerta Pacheco, ante el posible retorno de talento venezolano con experiencia internacional.

¿Por qué quedarse?

Según una encuesta citada por Ecosistemag, el 40 % de los jóvenes que no planean emigrar lo hacen por cercanía familiar y 19,3 % por oportunidades profesionales. Para el sociólogo Francisco Coello (UCAB), la familia en Venezuela “está por encima de las instituciones”, lo que explica el fuerte arraigo.

Asimismo, el reportaje concluye que este nuevo ciclo profesional de jóvenes no es solo producto de la situación en Venezuela, sino de una generación que combina resiliencia, tecnología y ambición. En un país que aún enfrenta desafíos, el mensaje que refleja es que para muchos jóvenes, sí, “me quedaría… me quedaría demasiado”.

Fuente: Ecosistemag

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