Lo que debía ser una noche de júbilo para un grupo de estudiantes terminó en una tragedia que sacude a la provincia del Guayas, en Ecuador, ya que en el sector de Playas, dos sujetos armados irrumpieron en una fiesta de graduación y abrieron fuego contra los asistentes.

     El ataque dejó un saldo de seis personas asesinadas y tres heridas. Entre las víctimas mortales, la policía confirmó la presencia de dos menores de 16 y 17 años, cuyas vidas fueron segadas antes de iniciar su etapa profesional.

      La Fiscalía General del Estado ecuatoriano ya investiga este crimen ocurrido en una de las zonas más críticas del suroeste del país y, según el reporte policial, las víctimas eran jóvenes que no superaban los 20 años de edad. De esa forma, el sector de Playas, ubicado a 90 kilómetros de Guayaquil, se ha convertido en un territorio en disputa por bandas criminales dedicadas a la extorsión y el narcotráfico, lo que ha desplazado la tranquilidad ciudadana en las principales provincias costeras.

    Este brutal tiroteo ocurre apenas 48 horas antes de que entre en vigor un toque de queda obligatorio en Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro, desde el 15 al 30 de marzo, en un horario de 23:00 a 05:00, con el fin de frenar la ola de sicariatos.

    Por su parte, el ministro del Interior, John Reimberg, declaró que la nación enfrenta una «guerra» contra grupos delictivos e instó a toda la población, incluyendo a la comunidad de residentes venezolanos en la zona, a acatar las restricciones para evitar incidentes.

    La masacre pone a prueba la estrategia de seguridad del presidente Daniel Noboa, quien justifica la militarización y el control de horarios frente al avance de las mafias; por lo que para los ciudadanos y extranjeros que hacen vida en suelo ecuatoriano, este evento refuerza un clima de alta tensión social donde la seguridad personal se ha vuelto la prioridad absoluta frente al crimen organizado.

Fuente: Noticias DW

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