Diez personas murieron y al menos 25 resultaron heridas este domingo luego de que dos trenes de alta velocidad se descarrilaran en la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Fuentes de la Guardia Civil confirmaron el balance de víctimas a medios de comunicación tras el grave siniestro ferroviario.

    Según información del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, el accidente se produjo cuando un tren de la empresa Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, se salió de la vía e invadió el carril contrario. Este hecho provocó el impacto y posterior descarrilamiento de un segundo tren que se dirigía hacia Huelva.

    Tras el choque, bomberos, equipos de emergencia médica y cuerpos de seguridad desplegaron un amplio operativo en la zona para atender a los afectados. Los primeros reportes indicaron que varios pasajeros quedaron atrapados entre los restos de los vagones, lo que dificultó las labores de rescate. Ante la magnitud del evento, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias suspendió de inmediato la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía y ordenó el retorno de las unidades que ya se encontraban en tránsito.

   Los sobrevivientes relataron escenas de confusión y pánico en los minutos posteriores al impacto. Carmen, una de las pasajeras, contó a través de redes sociales que el tren comenzó a vibrar con fuerza unos diez minutos después de salir de Córdoba. Explicó que el descarrilamiento afectó principalmente a los vagones desde el coche número seis hasta el final, mientras que quienes viajaban en los primeros coches lograron evacuar de manera ordenada y sin lesiones.

Una vez fuera del convoy, los pasajeros comprobaron que los daños eran mucho mayores de lo que se pensaba inicialmente. Testigos señalaron que el último vagón quedó completamente destruido y volcado sobre el terreno.

 

Fuente: Medios Internacionales

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