El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó su discurso en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, celebrada en Colombia, para lanzar una crítica sobre el estado actual de la integración regional.

    Lula afirmó que América Latina y el Caribe atraviesan una «profunda crisis en su proyecto de integración», señalando que la región ha vuelto a estar «balcanizada y dividida», orientada más hacia el exterior que a sí misma. El mandatario brasileño lamentó que este tipo de intolerancia impida el diálogo.

    El líder brasileño identificó que la región convive nuevamente con serias amenazas, incluyendo el extremismo político, la manipulación de la información y el crimen organizado. Aseguró que los países latinoamericanos han permitido que «conflictos y disputas ideológicas se interpongan», dejando de lado la cooperación.

    Asimismo, fue enfático al denunciar el riesgo para la democracia, al señalar que «proyectos personales de apego al poder, a menudo socavan la democracia». Lo que trae como consecuencia, que las reuniones de líderes se vuelvan un «ritual vacío» con iniciativas que «no salen del papel».

Lula denuncia intervenciones ilegales

    Además, en un mensaje directo sobre seguridad y soberanía, Lula subrayó que «la amenaza del uso de la fuerza militar ha vuelto a formar parte de la cotidianidad de América Latina y el Caribe», con «viejas maniobras» recicladas para justificar intervenciones ilegales.

 «Somos una región de paz y queremos permanecer en paz. Las democracias no combaten el crimen violando el derecho internacional», sentenció Lula. Igualmente, concluyó que para combatir el crimen organizado, que es un desafío que ningún país puede enfrentar solo, se necesitan acciones coordinadas, intercambio de información y operaciones conjuntas, asi como el respeto a la ley internacional.

Fuente: Medios Internacionales

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