El verano invita a disfrutar de la playa, los festivales y los campamentos, pero también aumenta la exposición a gérmenes en baños públicos, alimentos y aguas compartidas. La buena noticia es que, con hábitos simples de higiene, podemos reducir mucho el riesgo de infecciones y seguir aprovechando las actividades estivales.

Después de usar baños en playas, festivales o zonas de descanso, es fundamental lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Si no hay agua disponible, utiliza desinfectante de manos a base de alcohol. Evita compartir toallas y objetos personales para disminuir riesgos.

En las comidas al aire libre, el calor favorece el crecimiento de patógenos como Salmonella, E. coli y Bacillus cereus. Mantén la cadena de frío, cocina bien las carnes y evita la contaminación cruzada manteniendo separados utensilios y superficies para crudos y cocidos. Lávate las manos antes de manipular o comer alimentos y evita dejar los alimentos expuestos al sol.

Al nadar o jugar en el agua, ten en cuenta que parásitos como Cryptosporidium y Giardia pueden estar presentes en piscinas y aguas naturales y pueden resistir al cloro. La arena y el agua de mar también pueden contener bacterias. Es importante lavarse o desinfectarse las manos antes de comer o tocarse la cara, y secarlas con una toalla limpia antes de manipular alimentos.

En campamentos, parques y festivales, los niños son especialmente vulnerables. Se han documentado brotes de gastroenteritis en entornos grupales, con norovirus, Salmonella y ciertas cepas de E. coli entre los patógenos más comunes. Mantener la higiene de manos de forma constante, limpiar superficies de juego y cuidar la preparación y distribución de alimentos para grupos ayuda a evitar contagios. Además, es clave asegurar espacios para dormir y descansar con buena higiene en esas instalaciones.

Fuente: Medios Digitales

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