Un nuevo hallazgo en Marte está dando mucho de qué hablar en la comunidad científica. El rover Perseverance detectó rocas sedimentarias con patrones muy particulares que los expertos bautizaron como “manchas de leopardo” y “semillas de amapola”. Estas formaciones contienen minerales que, según los investigadores, podrían haber surgido gracias a antiguos microbios.

El descubrimiento no confirma vida en Marte, pero sí encaja dentro de lo que la NASA define como “posibles biofirmas”. En el cráter Jezero, donde hace miles de millones de años existió un lago, el rover encontró lutolitas —rocas de arcilla muy finas— con huellas químicas que llaman la atención. Todo apunta a que esos patrones podrían haberse originado por la interacción entre materia orgánica y minerales en el fondo de aquel lago.

Los científicos aclaran que no se trata de pruebas definitivas. Si esos mismos indicios se hubieran encontrado en la Tierra, serían fácilmente atribuibles a procesos biológicos. Sin embargo, aún quedan explicaciones geológicas posibles, aunque estas requerirían condiciones de temperatura que, según los estudios, no estuvieron presentes en esa zona de Marte.

La clave está en traer esas muestras a la Tierra. La NASA y la Agencia Espacial Europea tienen planes de una misión de retorno, aunque la falta de presupuesto los mantiene en suspenso. Al mismo tiempo, China avanza con un proyecto similar que podría despegar en 2028.

Por ahora, estas “manchas de leopardo” se perfilan como uno de los indicios más prometedores de vida pasada en el planeta rojo. No hay certezas todavía, pero sí una nueva dosis de esperanza para la exploración espacial.

Fuente: Últimas Noticias

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