Mientras los equipos de rescate remueven escombros, laboratorios de guerra psicosocial activan otra trinchera: la desinformación. No se trata de noticias falsas aisladas, sino de una estrategia deliberada para explotar el trauma colectivo y deslegitimar el orden institucional, un proceso conocido como neuroticización: inducir ansiedad, desamparo y sospecha en la población.

El desastre natural ya genera dolor e incertidumbre. La campaña de desinformación toma ese sufrimiento real y lo amplifica artificialmente. El objetivo no es informar, sino fijar una carga afectiva negativa (frustración, rabia) para que el ciudadano entre en un estado de crisis emocional permanente, según advierte un análisis estratégico.

La operación se sostiene sobre tres matrices discursivas: no hay Estado, el Estado es el enemigo y sálvese quien pueda. Estas narrativas son amplificadas por redes sociales que premian la indignación y el miedo, multiplicando el impacto de la desinformación. La estrategia busca quebrar la estabilidad psicosocial de la población.

Frente a esta ofensiva, las autoridades y organismos de comunicación han llamado a verificar la información a través de canales oficiales y a no difundir rumores que solo siembran más dolor y confusión entre los damnificados. La realidad del desastre es suficientemente dura como para sumarle el peso de la mentira.

FUENTE: OSCAR SCHÉMEL

360/LT

Longina Tovar Publicado: 01/07/2026, 7:28 PM
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