La capital gubernamental de Bolivia vivió este lunes una de sus jornadas más críticas. Las movilizaciones que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz —quien apenas cumple seis meses de gestión— derivaron en fuertes enfrentamientos urbanos, saqueos a comercios privados e importantes destrozos a la infraestructura estatal de la ciudad.
La tensión escaló con la llegada a La Paz de una marcha de simpatizantes del expresidente Evo Morales, columna que selló una alianza en las calles con la Central Obrera Boliviana (COB) y los campesinos aimaras de El Alto. El corazón político del país, en las adyacencias de la Plaza Murillo, se convirtió en un escenario de refriega donde los manifestantes utilizaron dinamita, petardos y piedras para intentar vulnerar los anillos de seguridad de la policía antimotines, que respondió con gases lacrimógenos.
Ataques a instituciones y asedio a la prensa
El balance de los daños materiales y humanos refleja la intensidad del conflicto. Grupos de manifestantes asaltaron la sede del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ), destruyendo oficinas y sustrayendo mobiliario para encender fogatas en las vías públicas. Asimismo, el sistema de transporte masivo por cable sufrió arremetidas; la estación central del teleférico que conecta con El Alto registró destrozos severos en su mobiliario y la brutal agresión a un efectivo policial.
La violencia también alcanzó la periferia del centro histórico: un vehículo de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc) fue incinerado y múltiples comerciantes callejeras denunciaron el saqueo de sus puestos de trabajo. En este contexto de hostilidad, la Defensoría del Pueblo alertó sobre un preocupante cerco a la libertad de prensa, contabilizando 15 agresiones directas contra periodistas y cuatro ataques a equipos de comunicación en la última semana.
Trece días de aislamiento y clamor por mediación
Con este panorama, el departamento de La Paz cumple trece días incomunicado del resto de la nación debido a los bloqueos de carreteras liderados por la Federación Campesina Túpac Katari. El Gobierno de Rodrigo Paz sostiene que estas acciones forman parte de una estrategia orquestada directamente por Evo Morales en su intento por forzar un retorno al poder.
Ante el colapso logístico y el desborde de la violencia en las calles, se ha activado un frente de contención civil:
- Llamado tripartito al diálogo: La Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea de Derechos Humanos de El Alto emitieron un manifiesto urgente instando al Ejecutivo y a los sindicatos a «vigorizar la fuerza del entendimiento» para frenar la escalada.
- Mediación académica: La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) se declaró en estado de emergencia institucional y ofreció formalmente sus buenos oficios para actuar como puente neutral en la búsqueda de soluciones concertadas que resguarden el hilo constitucional.
360/AP/DRR



