El Gobierno de Japón ejecutó un giro radical en su doctrina de defensa al eliminar la prohibición histórica que impedía la exportación de armamento letal, vigente desde 1967, y autorizó a sus empresas a vender equipamiento militar a 17 países con los que mantiene acuerdos estratégicos.
La medida desmantela una política de restricción que servía como recordatorio de las sanciones impuestas a Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Mientras algunos aliados celebran el fortalecimiento de sus arsenales, actores regionales denuncian que Tokio ignora las lecciones del pasado y reactiva una maquinaria bélica que genera desconfianza.
La justificación oficial apunta a la degradación del entorno de seguridad regional, señalando los desafíos de China y Corea del Norte.
La nueva política ya rinde beneficios: Australia firmó un contrato por 6.500 millones de dólares para 11 buques clase Mogami y Filipinas recibirá destructores clase Abukuma para el Mar de China Meridional. Japón también colabora con Reino Unido e Italia en un caza furtivo de sexta generación y con EE. UU. en un interceptor antimisiles hipersónicos.
FUENTE: HISPANTV
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