Este viernes, las fuerzas israelíes intensificaron sus ataques en la Franja de Gaza, dejando 41 palestinos fallecidos, entre ellos trabajadores humanitarios, según reportes médicos y corresponsales locales. El ejército informó que la ciudad quedará clasificada como una “zona de combate peligrosa” y no participará en la pausa diaria de operaciones.
El Hospital Al-Awda, en Nuseirat, indicó la llegada de cuatro mártires y 10 heridos tras un ataque contra civiles en un punto de distribución de ayuda en la calle Salah al-Din, al sur de Wadi Gaza. Testigos señalan que las víctimas esperaban asistencia humanitaria cuando cayeron los bombardeos, aumentando la preocupación internacional por la seguridad de la población civil.
En el campo de refugiados de Al-Bureij, dos palestinos murieron y otros resultaron heridos tras bombardear los restos de la vivienda de la familia Al-Qarnawi, ya atacada previamente. Al sur, en Rafah, las fuerzas israelíes mataron a dos personas que aguardaban ayuda en Al-Shakoush. Paralelamente, drones israelíes atacaron la calle Al-Istable, en las afueras de Khan Yunis, dejando varios heridos.
Estos hechos muestran que la ofensiva continúa pese a las pausas “tácticas” anunciadas por las autoridades israelíes. La Oficina de Información de Gaza y varias organizaciones humanitarias denuncian que estas medidas funcionan como propaganda, ya que los ataques persisten en áreas civiles y contra infraestructuras básicas.
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360°/PG/CV



