En un contexto de máxima tensión regional, las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán han iniciado la movilización de más de un millón de efectivos militares. La medida responde a informes sobre desplazamientos de tropas de los Estados Unidos que sugerirían una posible incursión terrestre en territorio iraní.
De acuerdo con información difundida por la agencia semioficial Tasnim, que cita a una fuente militar de alto nivel, las fuerzas iraníes se encuentran en estado de máxima alerta ante lo que califican como una posible «locura histórica» por parte de la administración del presidente Donald Trump.
Disposición al combate y afluencia masiva de voluntarios
La fuente militar aseguró que existe una «ola de entusiasmo» en las filas locales para enfrentar cualquier agresión externa, advirtiendo que las tropas están preparadas para crear un «infierno histórico» en caso de una invasión.
Además del millón de soldados regulares listos para el combate, se ha reportado en los últimos días una afluencia masiva de jóvenes voluntarios en los centros del Basij, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Ejército, quienes solicitan formalmente su incorporación a las líneas de defensa.
El Estrecho de Ormuz: Punto de inflexión
Respecto a la importancia estratégica de las rutas marítimas, el informante señaló que Irán está preparado para cualquier escenario en el Estrecho de Ormuz:
«Estados Unidos quiere abrir el estrecho de Ormuz con tácticas suicidas y autodestructivas. Estamos preparados tanto para que se ejecute su estrategia como para que el estrecho permanezca cerrado», sentenció la fuente a Tasnim.
Denuncia ante la ONU: Acusaciones de genocidio
En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, elevó una denuncia formal ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), acusando a Estados Unidos e Israel de orquestar un plan con intención genocida contra el pueblo persa.
Araqchi denunció ataques sistemáticos contra infraestructura crítica y civil: «Han atacado hospitales, personal sanitario, refinerías y zonas residenciales. Describirlos como crímenes de lesa humanidad es poco; la retórica de los agresores deja pocas dudas de su intención de cometer genocidio», afirmó el canciller, subrayando la gravedad de las atrocidades cometidas por las fuerzas agresoras en la región.
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