El nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, aseguró este lunes que su nación no dejará impune la agresión militar de Estados Unidos e Israel. Jameneí, quien sucedió a su padre tras su fallecimiento en los bombardeos iniciales sobre Teherán, fue enfático al declarar que se exigirán compensaciones por los daños y la pérdida de vidas, advirtiendo que el estrecho de Ormuz será sometido a un nuevo régimen de control bajo la soberanía persa.

​A pesar de la tensión militar, el líder supremo defendió la necesidad de combinar la fuerza con la diplomacia. Según Jameneí, la negociación es el único camino viable para concretar las indemnizaciones y formalizar el nuevo estatus del paso marítimo. No obstante, este enfoque choca con la postura de la Casa Blanca, luego de que el presidente Donald Trump culpara a Irán del fracaso de las conversaciones en Islamabad y ordenara un bloqueo naval sobre la región.

​La situación en el estrecho de Ormuz se ha tornado crítica tras la reciente captura del buque de carga iraní M/V Touska por parte de fuerzas estadounidenses en el mar Arábigo. En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre total de la vía marítima, advirtiendo que cualquier embarcación que intente cruzar será considerada un objetivo militar. Teherán condiciona la reapertura del paso únicamente al levantamiento total del bloqueo impuesto por Washington.

​Por su parte, el gobierno estadounidense ha rechazado lo que califica como un «chantaje» por parte de Irán. Mientras tanto, la Cancillería iraní mantiene en duda su asistencia a la próxima ronda de negociaciones, citando la falta de garantías y las constantes violaciones al alto el fuego. Con el control militar restablecido sobre una de las rutas comerciales más importantes del mundo, la crisis diplomática entra en una fase de incertidumbre total.

360/AP/DRR