ISLAMABAD, Pakistán – Las delegaciones de Estados Unidos e Irán iniciaron este sábado en Islamabad una ronda de negociaciones críticas, confirmadas por el presidente Donald Trump, con el objetivo de buscar un acuerdo de paz duradero en Oriente Medio. La capital pakistaní se encuentra bajo nivel máximo de alerta con el despliegue de 10,000 efectivos de seguridad para proteger estas conversaciones, que se desarrollan mientras los continuos ataques en el Líbano ponen a prueba la fragilidad del cese al fuego vigente.

La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, acompañado por figuras clave como el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, subrayando la prioridad de este diálogo para la Casa Blanca. Por el lado iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, lidera una nutrida comitiva de 71 personas que incluye al ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, junto a expertos técnicos y asesores destinados a abordar las complejas demandas de ambas naciones.

Pakistán, en su rol de mediador tras haber facilitado la tregua de dos semanas acordada el pasado martes, enfrenta el desafío de conciliar exigencias profundamente enfrentadas entre Washington y Teherán. A pesar del inicio formal del diálogo, persiste la incertidumbre sobre si las reuniones son directas o si se logrará un consenso que estabilice la región, dada la desconfianza mutua y la volatilidad de los conflictos periféricos que amenazan con romper los compromisos previos.

El resultado de estas conversaciones es incierto pero determinante para el mercado energético y la seguridad global, especialmente tras las recientes declaraciones de Trump sobre la autosuficiencia de EE. UU. y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz. Mientras Washington apuesta por una salida diplomática liderada por su alto mando, Irán mantiene su postura bajo una estricta coordinación militar, dejando al mundo a la espera de una resolución que defina el flujo de crudo y la paz en el territorio persa.

360/DRR