El gobierno de la India confirmó este jueves que su economía ha superado a la de Japón, posicionándose oficialmente como la cuarta potencia económica del planeta. Con una proyección de crecimiento del 7,4% para el cierre del año fiscal 2025-26, la nación asiática reafirma su estatus como el motor de crecimiento global más dinámico de la actualidad.
Un crecimiento con estabilidad
Lo que distingue el ascenso de India no es solo su velocidad, sino su equilibrio macroeconómico, ya que mientras otras economías enfrentan presiones inflacionarias, Nueva Delhi ha logrado mantener el índice de precios en un notable 1,7%. Este éxito se apoya en dos pilares fundamentales:
Sector servicios: Registró una expansión récord del 9,1%, impulsada por la modernización tecnológica.
Manufactura: El sector industrial creció un 7,0%, gracias a una fuerte inversión en infraestructura y demanda interna.
La «Paradoja de 2025»: Retos en el horizonte
A pesar del optimismo, el Asesor Económico de la India, V. Anantha Nageswaran, advierte que el país debe «correr un maratón a paso de sprint», el informe oficial destaca la denominada «Paradoja de 2025»: un éxito doméstico sólido que choca con un sistema global fracturado.
Las tensiones geopolíticas representan el mayor desafío, materializado en barreras comerciales externas, ahora bien, actualmente, ciertos productos indios enfrentan aranceles de hasta el 50% en Estados Unidos (un 25% de tasa base sumado a un 25% de penalización), lo que pone a prueba la capacidad de exportación del gigante asiático.
Rumbo al tercer puesto mundial
Con un Producto Interno Bruto (PIB) que alcanza los 4,18 billones de dólares, India mantiene una disciplina fiscal férrea, logrando reducir su déficit al 4,8%. Las metas a largo plazo son aún más ambiciosas:
Alcanzar un PIB de 7,3 billones de dólares.
Superar a Alemania para ocupar el tercer puesto del podio mundial.
Establecerse como la alternativa definitiva a China y Estados Unidos en la jerarquía económica global.
Fuente: DW
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