El ministro de Comunicaciones de Venezuela, y Vicepresidente Sectorial de Comunicación y Cultura, Freddy Ñáñez, ha hecho un llamado urgente a fortalecer la organización social y la conciencia ciudadana como estrategia fundamental para contrarrestar la fragmentación cultural, la desinformación y la colonización simbólica que, según sus declaraciones, son promovidas por los grandes consorcios mediáticos y tecnológicos.

Durante un foro reciente, Ñáñez enfatizó que es «indispensable» fomentar la formación en pensamiento crítico, comunicación política y alfabetización digital en la ciudadanía. Para el Ministro, una población bien informada y organizada es la «base de toda ofensiva cultural» capaz de transformar la comunicación en un verdadero ejercicio de conciencia, solidaridad y acción colectiva. Esta estrategia busca que la comunicación deje de ser un arma corporativa, en la que la verdad se ve falsificada y monopolizada por intereses hegemónicos.

El método de resistencia venezolano

El Vicepresidente consignó ante el foro la experiencia venezolana para enfrentar esta «guerra cognitiva». Se trata de un método de acción popular concebido por el presidente Nicolás Maduro Moros, bautizado como «Calles, Redes, Medios, Paredes y Radio Bemba».

Esta fórmula, que incluye la vitalidad de la oralidad (la «radio bemba» como expresión venezolana), funciona como una herramienta de educación popular, articulación territorial y movilización comunicacional, demostrando ser efectiva para contrarrestar las campañas de desinformación que buscan desmoralizar a la ciudadanía y dañar la imagen del Estado.

La verdad como arma

Ñáñez también denunció que Venezuela ha sido objeto de constantes campañas de desinformación que difunden falsas narrativas, citando como ejemplos el «Tren de Aragua» y «El Cartel de Los Soles». En este punto, destacó que instituciones internacionales han descalificado estas acusaciones al afirmar que Venezuela no posee cultivos de estupefacientes y mantiene una irrelevancia en dichas prácticas, lo cual desmantela cualquier justificación ficticia para una intervención militar.

Finalmente, el Ministro se alineó con las palabras del presidente ruso Vladímir Putin, al remarcar que la verdad debe ser el «arma estratégica de alta precisión» a seguir. Por ello, construir una comunicación al servicio de la verdad es un deber ético, político y humano que, según concluyó, asegurará el futuro de la paz y la vida

 

360°/PG/OBP