Un cráneo casi completo, con una protuberancia en la frente que recuerda a un cuerno de unicornio, fue hallado en la cueva de Petralona, cerca de Tesalónica, en 1960. Un estudio reciente determina que su edad mínima es de 300.000 años.
Para datarlo, los investigadores emplearon la datación uranio-torio sobre la calcita que recubría el cráneo. La calcita se forma con el agua de la cueva y, en ese proceso, captura uranio que con el tiempo se transforma en torio. Al medir la relación entre uranio y torio, se estima cuánto tiempo ha pasado desde la formación de esa capa, y, por ende, la antigüedad de la cobertura calcítica que selló el fósil.
Se tomaron tres muestras de la pared y el depósito más antiguo data de 539.000 años. Por consiguiente, si el cráneo estuvo en contacto directo con la pared desde el principio, su rango de edad oscilaría entre 277.000 y 539.000 años; si, en cambio, se depositó allí posteriormente, el rango sería de 277.000 a 410.000 años.
La curiosa “puntita” en forma de cuerno resultó ser una estalagmita formada durante miles de años, lo que la convierte en la clave para estimar la edad del fósil. A pesar de la ausencia de la mandíbula, la preservación permitió estudiar un cráneo prácticamente intacto. En cuanto a su pertenencia taxonómica, la morfología no se alinea plenamente con Homo sapiens ni con Neandertales, lo que sugiere posible pertenencia a Homo heidelbergensis, con notables similitudes respecto al cráneo de Kabwe, en Zambia, datado en unos 300.000 años.
“Asignar una edad a este cráneo es crucial para la evolución humana europea”, señalan los investigadores, subrayando su importancia para entender la diversidad y la dispersión de nuestros antepasados en el continente.
Fuente: Medios Internacionales
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