Los riñones, guardianes de la salud responsables de filtrar la sangre, eliminar desechos y regular fluidos, son especialmente sensibles a la deshidratación y a los cambios de temperatura. En verano, prestar atención a señales sutiles puede ser clave para prevenir complicaciones. Así lo recoge un resumen informativo del portal El Economista, que identifica señales que no deben pasarse por alto.
Señales de alerta en los riñones
Fatiga crónica y debilidad: la insuficiencia renal provoca la acumulación de toxinas y, si los riñones no producen suficiente eritropoyetina, puede aparecer anemia, con sensación constante de cansancio, falta de concentración y debilidad general.
Cambios en la orina: suele ser el primer indicio. Las señales a vigilar incluyen:
Nicturia: necesidad de orinar con frecuencia durante la noche.
Orina espumosa: posible indicio de exceso de proteínas.
Hematuria: presencia de sangre en la orina.
Orina muy oscura: posible señal de problemas renales.
Hinchazón (edema): si los riñones no eliminan sodio y líquidos, se genera acumulación en extremidades y alrededor de los ojos; a veces se atribuye a mala postura o dieta, pero puede indicar insuficiencia renal.
Picazón persistente (prurito): menos frecuente, pero relevante. La acumulación de desechos y el desequilibrio de minerales como calcio y fósforo pueden provocar irritación cutánea intensa.
Recomendaciones prácticas
Ante cualquiera de estos signos, especialmente si persisten o se agravan, consultar a un profesional de salud para una evaluación renal adecuada.
Mantener una hidratación adecuada, adaptar la ingesta de líquidos a la actividad y al clima, y evitar deshidratación prolongada.
Si hay antecedentes familiares de enfermedad renal, diabetes o hipertensión, consultar con el médico de forma más precoz para vigilancia personalizada.
Fuente: Medios Digitales
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