El fervor venezolano ha tomado el Vaticano a pocos minutos del histórico acto de canonización de José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, y en medio de los preparativos finales, el periodista Boris Castellano, de 360°, capturó la voz de la juventud de la delegación de Venezuela en el Vaticano, quienes compartieron su profundo sentimiento sobre este momento trascendental.

Orgullo Nacional y la Espera de 75 Años

      En ese sentido, entre la multitud que toma asiento, dos jóvenes, Edwin Velásquez y un compañero, reflejan el sentir de toda una nación: «Estamos felices, yo por lo menos particularmente feliz..Después de tantos años uno creció escuchando que José Gregorio Hernández es el santo del pueblo venezolano. Bien merecido estos 75 años esperando que la imagen de la Madre Carmen Rendiles y el «Doctor del Pueblo»», llegaran a los altares más altos», expresó Edwin, al tiempo que aseguró que este momento como una oportunidad para elevar el espíritu de la nación, la familia y, sobre todo, fomentar la unidad nacional, la paz y la felicidad.

      El otro joven, igualmente conmovido, hizo hincapié en el legado de amor y alegría que el doctor José Gregorio Hernández representa para el pueblo, reconociendo el significado de presenciar un «acto tan hermoso y tan histórico para nuestro país.»

La Santidad nace en la caridad diaria

      La conversación se tornó reflexiva cuando el periodista recordó que «los santos no se hacen en Roma, que los santos se hacen con la práctica diaria de la caridad, de la honestidad, de la transparencia«, a lo que ambos jóvenes coincidieron en que el verdadero significado de este acto va más allá de la ceremonia: es un reflejo de la esencia del pueblo venezolano.

      «Nuestro pueblo es un pueblo de fe, un pueblo creyente, un pueblo humilde, un pueblo que comparte», afirmó el Edwin y, destacó la profunda solidaridad que caracteriza a los venezolanos, esa cultura de apoyarse mutuamente, de recibir a todo el que llega con los brazos abiertos.

      Es así como para ellos, José Gregorio Hernández no es solo un santo, sino la viva representación de la solidaridad, la caridad, el amor por los demás, la entrega, el desprendimiento, y el obrar sin esperar nada a cambio. Este acto de canonización, se convierte en un llamado a seguir fomentando esos valores que definen la rica cultura y el espíritu humano de Venezuela.

Boris Castellano

360°/PG/OBP