La tensión militar en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico. Fuerzas militares de los Estados Unidos ejecutaron una serie de bombardeos dirigidos contra múltiples sistemas de defensa aérea y estaciones de radares iraníes localizados en los alrededores del estrecho de Ormuz. El golpe táctico fue reportado inicialmente por el periodista de Axios, Barak Ravid, a través de su cuenta en la plataforma X, citando las declaraciones de un alto funcionario estadounidense.

​De manera simultánea, la cadena estatal de noticias IRIB News confirmó que se escuchó una cadena de fuertes estallidos en la localidad costera iraní de Sirik, así como en la isla de Qeshm, un punto de alto valor estratégico situado directamente sobre las aguas del estrecho.

​Ofensiva ordenada desde Washington

​Este despliegue a gran escala se produce luego de que el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) anunciara el inicio de «ataques de autodefensa» contra posiciones dentro de Irán. La operación se ejecuta bajo la orden directa del comandante en jefe de la nación norteamericana y representa, según la postura oficial de Washington, «una respuesta proporcional a la agresión injustificada iraní».

​El detonante directo de esta escalada ocurrió horas antes, cuando las fuerzas iraníes derribaron un helicóptero militar de ataque AH-64 Apache perteneciente al Ejército estadounidense. La aeronave cayó en aguas próximas a la costa de Omán mientras realizaba labores de patrullaje en la región. Previo a la ofensiva del CENTCOM, Donald Trump había fijado la posición de la Casa Blanca advirtiendo que el hecho no quedaría impune: «Estados Unidos debe, por necesidad, responder a este ataque», aseveró.

​Máxima alerta: Irán promete represalias

​La respuesta desde Teherán no se hizo esperar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió una advertencia pública en la que aseguró que dará una «respuesta contundente» a las acciones bélicas que el gobierno estadounidense está ejecutando en su territorio, lo que hace temer una espiral de violencia de consecuencias impredecibles para el mercado energético global.

​Actualmente, el escenario naval presenta una doble parálisis:

  • Bloqueo estadounidense: La 5.ª Flota de EE.UU. mantiene un férreo bloqueo naval en el mar Arábigo, desplegando una intensa vigilancia marítima con el argumento oficial de proteger las rutas comerciales.
  • Cierre iraní: En contraposición, las fuerzas navales de Irán sostienen el bloqueo total del estrecho de Ormuz, una medida extrema que activaron a finales de febrero como represalia a las acciones conjuntas de Washington y Tel Aviv.

​La situación en toda la zona se mantiene bajo extrema volatilidad. El intercambio de ataques mutuos ya no solo golpea a objetivos estrictamente militares, sino que está afectando de forma directa a los buques comerciales que intentan navegar por esta vital arteria marítima internacional.

360/AP/DRR