España afronta desde julio un verano marcado por incendios forestales de gran magnitud, que han dejado miles de hectáreas arrasadas. Las operaciones de protección civil han contado con la asistencia de miles de bomberos, apoyados por fuerzas de seguridad y aeronaves cisterna, para hacer frente a una situación que se mantiene dinámica y compleja.
Al día de hoy, la superficie afectada en España supera las 375.000 hectáreas, según datos de Copernicus. Los focos se concentran principalmente en el oeste del país, donde las autoridades estiman que se ha quemado una superficie récord. La combinación de olas de calor y sequía extrema ha favorecido la propagación rápida de las llamas, dificultando las labores de contención.
Durante la última semana, más de 30.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares para ponerse a salvo, en una operación de evacuación que se ha desarrollado de manera coordinada entre las comunidades autónomas y las Fuerzas de Seguridad. Los equipos de emergencia permanecen atentos ante nuevos focos y tendencias climáticas que prolongan el riesgo en diversas provincias.
Las autoridades han subrayado la importancia de la prevención y la cooperación entre distintos niveles de gobierno, servicios de emergencia y la ciudadanía. Se mantiene el compromiso de desplegar todos los recursos disponibles, incluidas brigadas especializadas, apoyo logístico y ayuda internacional en caso necesario, para contener la progresión de los incendios y salvaguardar vidas y bienes.
Fuente: Hispan TV
360°/PG/CV








