La Duma de Estado de la Federación de Rusia ha emitido un enérgico llamado a los Parlamentos de todo el mundo, instándolos a condenar la creciente presencia militar de Estados Unidos en el sur del mar Caribe. Los legisladores rusos califican esta maniobra como una provocación que viola el derecho internacional y amenaza directamente la estabilidad regional de América Latina y el Caribe, por lo que solicitan a la comunidad internacional que condene el aumento de la presencia militar estadounidense cerca de las aguas territoriales de Venezuela.

   De esa manera, el Comité de Asuntos Internacionales del Parlamento ruso presentó un proyecto de declaración que rechaza categóricamente las operaciones militares de Washington, las cuales se justifican bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, además, los diputados advierten que tales acciones elevan peligrosamente la tensión y subrayan que Washington ejecuta actos de agresión incompatibles con la Carta de las Naciones Unidas, atacando el principio de soberanía que rige las relaciones internacionales.

Un llamado a la paz y el diálogo

    La Duma de Estado exhorta a Estados Unidos a abstenerse de toda escalada militar y, en su lugar, a contribuir a una solución cooperativa y pacífica frente a los desafíos del narcotráfico y la delincuencia transfronteriza, privilegiando el diálogo y el cumplimiento de los acuerdos internacionales. El texto enfatiza que la comunidad internacional debe promover que América Latina y el Caribe se mantengan como una zona de paz, estabilidad y cooperación.

    El documento ruso también muestra su firme apoyo y solidaridad con el liderazgo venezolano, reconociendo los esfuerzos del Gobierno Bolivariano por defender su soberanía e independencia frente a las amenazas extranjeras. El presidente del Comité de Asuntos Internacionales, Leonid Slutski, confirmó que el documento entrará a debate en la sesión plenaria del 11 de noviembre.

    Este despliegue militar, con tres buques de guerra y 4.000 soldados en el Caribe, ocurre luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump lo ordenara desde agosto. La operación se desarrolla en un contexto de alta tensión, donde la fiscal general de EE. UU., Pamela Bondi, acusó sin pruebas al presidente venezolano Nicolás Maduro de narcotráfico y ofreció una recompensa de 50 millones de dólares para su captura.

Fuente: Medios Internacionales

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